Esto es una editorial que escribí en el 2005 para la sección de hip-hop de la revista Zin. En esa época todo mundo seguía confundiendo la cultura chicana de Los Ángeles con el Hip-Hop, ni siquiera el rap de España era tan conocido y en México había una discusión estúpida sobre el mensaje del rap y sus supuestos orígenes de lucha social.

Aunque todo ha cambiado mucho desde entonces, creo que algunos puntos centrales siguen vigentes, puesto que recordé el texto cuando leí la entrevista con Sick Morrison donde nos dio avances de Mala conducta y Sinapsis. Al final de ella habla de la competencia que ha creado con sus maquetas. En todo este tiempo es el primer rapper con el que he platicado que ha reflexionado realmente sobre el tema.

En fin, muchas expresiones y referentes en la editorial son viejos, incluso mi concepto del rap, la competencia y el Hip-Hop han cambiado totalmente desde entonces, pero supongo podría recibir algún comentario interesante como pasó en esa época. ¿Por qué la gente en México sigue empeñada en distinguir tan sólo entre mensaje/skills-competencia?, ¿por qué en España la discusión no duró ni siquiera un año?, ¿realmente te dice más un rapero que repite lo que vio en la tele ayer que uno que meditó sus temas y trabajó sus flows durante más de un año? Es como si el trabajo de López Dóriga o Adriana Pérez Cañedo tuviera un valor artístico e Italo Calvino o Umberto Eco fueran bloggeros de oficina.

 

.995.2005. Un nuevo sentido de la Kompetición

“Aquí no hay podium, sólo rap como medio próximo”
Ruso, “Las 2 caras del camino”, Sangre, sudor y lágrimas, 2003

A mí nadie me dice que es un B-Boy. Me lo demuestra. Sin duda alguna uno de los tópicos más tocados en el Hip-Hop es la competición. Ya sea que hablemos de baile, música o pintura, el argumento que siempre sale a relucir es: “la competición es lo que ha sacado esto delante”.

La exposición masiva del rap a través de revistas, fanzines, cd’s, radio, tele, internet, sumada a un amarillismo heredado del chismorreo y a la falta de querer información, ha provocado que ya cualquiera se crea capacitado para hablar de competición: “¡Uy! ¿Ya oíste? ¡Benzino mencionó a Eminem en una canción!”, “!Tsss! ¡ese Kase hizo mierda al Metro!”, “Te reto a un freestyle”, bla, bla, bla, BLA!.

Aunque siendo justos el lado autoral tiene mucho de culpa: que si yo soy mejor que tú, que yo hago poesía y tú eres un falso liricista, yo y mi crew, y lo típico. Formas y actitudes que se han convertido en un hábito colectivo por la falta de reflexión del concepto y del desconocimiento de los comienzos de este. Algunos de los eventos de mayor resonancia son las viejas cruzadas entre MC’s como LL Cool J y Kool Moe Dee, KRS y MC Shan, o la iniciada pero nunca acaba Big Daddy Kane y Rakim. En ellas, el diss consistía en juegos verbales que no atacaban directamente a su oponente, sino se destacaba la habilidad con que se introducía el nombre en el verso o la alusión que se hacía. Un caso ejemplar es “The bridge is over” de Boogie Down Productions. Sin embargo, lo que ahora se denomina como “competición” o “skills” es la consecuencia de la pérdida de la habilidad por el nivel básico del reto directo, acompañado de insultos (beef), o el egotrip sin referente. De esta manera, más que un tema o un fenómeno, la competencia se vuelve un pretexto para justificar una escasa o nula habilidad verbal.

En el ’98 Frank T dijo dentro en su segundo LP Los pájaros no pueden vivir en el agua porque no son peces (título ya de por sí provocativo): “No voy a entrar con el rollo ese de que yo soy el mejor/ dejaré que cada uno de vosotros bascule mi pesor”, una insinuación muy cierta que muchos deberían tomar en cuenta. Sin embargo, la frase que Nsombolay incluyó dentro del track “Rap auténtico y verdadero (Sabor Hip-Hop)” no es más que una quimera muy bien estructurada, ya que una lectura atenta evidencia lo que en verdad quería decir el rapper español. ¿Dónde queda esa confianza que insinuó para su escucha? Tal parece que ningún rapero confía, o mejor dicho respeta a su público. No es que sea malo escribir sobre uno mismo, pero si quieres que la gente sepa de ti por qué ser arrogante, escribe mejor una autobiografía o una historia de vida, yo que sé, algo como las Crónicas de un bohemio del Sr. Zambrana.

 

Droppin’ jewels like

Así como la insinuación de Frank existen muchas igual de buenas que nunca llegan a concretarse totalmente en la práctica, aunque cada vez nos acercamos más a la preciada meta, de ahí que propongo un primer punto que tal vez pueda chocar con muchas cabezas:

Regla 1 (o única regla). La competencia está implícita. Nunca explicites nada.

¿A qué me refiero con que está implícita? A que la competencia se encuentra en el rap mismo, en lo que puedes hacer con él, a veces ni siquiera en lo que digas en él (como podrían argumentar todos esos raperos que se las dan de progres y pelean un puto mensaje): qué más da si eres sádico como Shotta, si eres romántico como Juaninacka o incluso egocéntrico como Kase.O. Todos ellos se han ganado el lugar que ocupan por lo que son capaces de hacer y no por lo que son capaces de decir que pueden hacer: transmitir sentimientos a través de las palabras, crear imágenes como el mejor cineasta, volcar tu opinión sobre un papel en blanco, provocar deseos, visiones, pasiones. Se me vienen a la mente imágenes como “Poniendo y quitando” de Juani, sentimientos como “Ninguna mujer tiene dueño” de Violadores del Verso, poderes como “Damballa” de Toteking y Shotta, crítica como “No hay futuro” de Panzers. Esos son los verdaderos puntos de referencia para la competición. ¿Quieres competir? Trata de superar, o mínimo trata de hacer, lo que esos raperos hicieron y deshicieron con las palabras en esas y otras muchas canciones sin auto-adjudicarse adjetivos. No me digas que tienes historias más interesantes que El Quijote de Cervantes, cuéntamelas si en verdad las tienes.

Es más, la competencia no sólo es entre raps, sino con otras expresiones como el cine, la literatura, el videoclip, o incluso el rock: si el cine nos puede contar historias con imágenes y palabras ¿por qué el rap no puede crear imágenes con las palabras?; si el emo (género del rock) es capaz de transmitir tantos sentimientos con un riff o un grito ¿por qué el rap tiene que limitarse a nombrarlos? Si un video-clip puede ir y devenir deconstruyendo el sentido de la imagen a cada beat ¿porqué el rap tiene que ser tan realista? Y así la lista puede seguir. Sin embargo, esa ya no es tarea mía, sino de los skills que cada uno de nosotros se preocupe por desarrollar. Que conste que con esto no digo que se desvalore el pasado o que no sea un placer escuchar cuando alguien como Kase deshace al Metro o al Junior, pero esto debe ser la excepción y no la regla.

Y que quede claro, aunque me centré en el rap, hablé de competencia en el Hip-Hop, so esto aplica también a los otros lenguajes: ¿Qué puedes hacer con el spray, tan sólo dibujar tu nombre con diferentes estilos y colores? ¿Qué puedes hacer sobre un escenario, nada más rapear? Y lo mismo con el baile, con las technics, con una cámara de video, con una pluma, con un beat.

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