Al hablar de competencia en el hip-hop lo podemos hacer en dos sentidos.

Primero está el que popularmente se usa: competencia o skillz es el name-dropppin seguido de una comparación negativa, retos fáciles o insultos. Pfff, eso es fácil, simplemente debes escribir tu “punto de vista” sobre algo o alguien, no importa cómo lo hagas. Más que competencia es un vicio iniciado por los medios de comunicación al querer vender las peleas entre famosillos a finales de los 90 después del conflicto Biggie-Pac.

Después tenemos el sentido de competencia como crítica argumentada, la que pone los parámetros de calidad de cómo debes sonar. Estos casos son los más fructíferos, ya que aparte de criticar puntos técnicos o históricos como el sonido, los drums, los flows o el vocabulario, realmente se pueden hablar de hablidades (skillz), puesto que los autores, al haber detectado una falla o falta de pericia en el juego, tratan de mejorar eso en su trabajo.

Sin embargo, aunque es divertido escuchar punchline tras punchline, que el rap se convierta en una revisión eterna del mismo rap a la larga resulta en una corrupción instrascedente, ya que también hace falta hacer algo efectivo con esos parámetros que defines. Por eso, la competencia en el rap, como en cualquier parte, está implícita: es la forma de usar un medio o un lenguaje, desde lo que dices hasta las complicaciones estilísticas que hagas.

Pocos son los textos en raps que llegan a la escencia de una manera contundente, un caso ejemplar es el de Zatu de SFDK en esta canción de 1999 con Nach [Scratch], “Compite”. En plena época en donde España se intentaba definir si el rap debía hablar de competencia o dar un mensaje (léase con connotaciones “político-sociales”), en la primera parte, el viejo Ingeniero habla de competencia en el hip-hop sin meterse en los lugares comúnes del hip-hop, sino pensando el concepto como algo vivencial.

“Es simple, la vida es competición desde la escuela,
desde que alguien en la clase tenía los mejores lápices de cera
Hoy la clase se mantiene en pie y mira al que vuela
y aplauden al que más lejos del suelo lleva su suela;
al que no necesita de abuela, al que deja su huella marcada para cuando muera”

Escúchenla abajo. La parte buena, que obviamente es la de Zatu, comienza en el minuto 2’19”.

Track incluido en el disco La brevedad de los días de Nach Scratch (2000)

Nach-Scratch-En-La-Brevedad-De-Los-Dias

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