Si alguien me alentó y enseñó a hacer las cosas de manera profesional sin dejar de lado el ímpetu de un fan, ese alguien fue Mario Villagrán “Piro”, el único periodista musical que respeto en México. Y él me invitó a colaborar en su primer proyecto periodístico impreso, Zin. Hablo del 2003.

En esa época yo tenía una página en Geocities y leía puntual cada mes The Source y lo que podía topar en internet de gente como Jeff Chang, Chairman Mao, Thomas G., Kim Osorio o Davey D. Definitivamente quería pasar de una página pitera con listados de discografías y halagos, a poder contar otras cosas como ellos.

En esa época, también, ni siquiera había pasado un año de que había conocido el rap en español y en todas las revistas de música que existían estaban haciendo listados y conteos de la historia del Hip-Hop, desde la Rolling Stone hasta La Mosca. Quién sabe de dónde los copiaban porque en esa época Wikipedia estaba todavía medio vacía y todos repetían las mismas tonterías. Por eso, estos fueron mis tres primeros textos (en ese orden), las reseñas de Preámbulo de Microphonk, Matemáticas y Música para enfermos de Toteking.

Recuerdo que no conocía a Magu y por alguna razón me mandó el disco con mi hermano (que en esa época staff de Esto es voodoo mi’ja) para que lo escuchara. Supongo que algo me causó porque fue mi primera reseña, nunca había escuchado hip-hop hecho en México y las comparaciones, la voz y el flow unortodoxo de Yak-Mag me hacían sonreír. “[…] o Eduardo Nájera con Alonzo Mourning; siempre habrá un estilo opaco y uno transparente”.

De Tote, pues es obvio, Tu madre es una foca es un disco plagado de punchlines con actitud de “rifo y te voy a demostrar por qué tú no. Y si no es suficiente, aquí tienes más”, por eso cambió el rap hecho en español. Todos esperábamos lo nuevo de los hermanos de Alcántara.

Esas tres reseñas fueron el principio de la seriedad de algo. Me sacaron varias sonrisas y hasta carcajadas ahora que las encontré en la mudanza de En El Bus y me di cuenta que desde entonces tenía esa fijación de exigir raps cohesivos en su temática. Si no hubiera sido por la presión, los consejos y la confianza de Piro, no sé si ahora existiría Trackzion. De ahí viene nuestra escuela y exigencia como escuchas.




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